María José Marco, en la estación del Norte

            A MJM (L’Eliana, 1966) el paisaje le sirve como pretexto para comunicar su estética personal. Román de la Calle ha dejado escrito, en el catálogo de su anterior exposición en IberCaja, que “en la trayectoria actual de MJM, la temática paisajística funciona como autentico banco de pruebas de sus intereses y preocupaciones pictóricos, relativos tanto al tratamiento y composición de sus obras como al delicado intimismo expresivo que de ellas aflora en determinadas coyunturas”. Su evolución ha sido una constante interpretación pictórica de las imágenes del entorno. Atraída por el micropaisaje, para MJM la seriación de imágenes supone una solución geométrica a un problema compositivo. El uso del poliéster y la fibra de vidrio, desde 1989, le permite manipulaciones que van bien para sus intenciones. Las imágenes más realistas de sus cuadros llegan al lienzo por muy diversos caminos: dibujadas o pintadas, grabadas o electrografiadas, por medio de fotografía o infografía; a veces, incluso, son elementos orgánicos.