María José Marco: “Lo orgánico y lo plástico”

            Partiendo de su propuesta plástica, titulada “Arròs amb bledes”, y con otras obras, profundizando en ese debate, M.J.M. presenta en el ”colegio de España” de la Ciudad I. Universitaria de París, una selección de sus trabajos recientes, instalación y pintura, reflexionando sobre la materia, la mala utilización que hacemos de ella, los residuos y su descomposición, lo orgánico, todo ello tratado desde una óptica pictoricista tendente al lirismo.

            Un amplio texto de Tomás Paredes, en el catálogo, “Lo orgánico de lo plástico”, trata de situar al espectador, al lector, cabe esta almaciga de sensaciones y sentencias, en este laberinto de transparencias y masas fugadas de color, que conduce a un respiro, a un espacio de claridad. Tiramos demasiado, malgastamos cuanto podemos, vamos sembrando un camino, si no de cadáveres, si de despojos, que dan un índice de nuestra desvinculación, de nuestra falta de compromiso y concienciación medioambiental.

            María José Marco, L’Eliana (Valencia) 1966, viene de un paisajismo, que se ha ido despojando hasta la desnudez, como mucho de oriental, donde más que la pintura, se evidencia la esencia de la pintura. Distanciándose de toda representación, con la estructura de una sólida composición, los colores se diluyen hasta hacerse aire; la luz dialoga con la materia y con el medio, ocasionando un sucesivo desarrollo de sutilezas, que convocan la dimensión y singularizan este trabajo, que proviene de un claro proceso de depuración.

            No hay obra sin proceso, conceptual y técnico; desde la improvisión solo hay ocurrencias, chafarrinones; quien desde la composición, organiza su lenguaje, siempre con sus leyes propias, tiene la posibilidad de comunicar valores –y eso es lo que en esta obra se produce-, a través de color y de las formas, no de su explicación, sino a partir de ese entramado, sutil y misterioso, que dice lo que no se puede decir de otra manera, en otro lenguaje.

            María José Marco, licenciada en Bellas artes, en la Facultad de BB.AA. de San Carlos de Valencia, alterna la pintura de creación y la docencia. Desde 1986 ha participado en numerosas muestras colectivas y en nueve individuales, siendo esta su primera personal fuera de España.

            Juan Ángel Blasco Carrascosa ve en esta obra el desarrollo de una teoría de “una estética de lo residual que, repristinando la idea de la progresiva desaparición, renueva, al mismo tiempo, la aventura de la apariencia”. Para Román de la Calle, sus determinantes son el “tratamiento y la expresividad”. Todo ello y mucho más cabe en esta obra, que, desde una óptica conceptual mira hacia los comportamientos del hombre, criticándolos, y aportando una visión recuperadora. Y, desde la parte técnica, aspira a darse un homenaje de claridad, sencillez, de nuevas perspectivas, donde el hombre se regenera, se educa, para una vida más selectiva.

            “La bonne chére”, marbete francés de la muestra, titula una propuesta, no desprovista de simbolismos, pero, cuajada de buena pintura, y en todo caso, de pintura sutil, concienciadora, trascendida, testimonio de una preocupación por su tiempo.

            (Sala de exposiciones, Colegio de España, Cité Internationale Universitaire, 7E boulevard Jourdan. París. Hasta el 26 de abril).