María José Marco: “Natura mortalis”

            Con este título, “Natura mortalis”, la pintora valenciana expone, en su ciudad natal, una selección de obras, con un tema muy específico, en el que ha venido trabajando estos cuatro últimos años: una investigación en torno a la naturaleza, los alimentos, lo efímero y los restos, lo que es y lo que se degrada; más que de naturalezas muertas estamos hablando de naturalezas que mueren, pero no se extinguen.

            En términos filosóficos, digamos que la natura naturans se opone a la natura naturata; la naturaleza como creación perpetua, lo que Spinoza llamó “la sustancia infinita”, es decir, de una parte la creación perpetua, la idea de Dios como principio formador de las cosas naturales, que defendía Averroes, frente a lo creado, esa “Natura mortalis”, que se torna efímera, que se degrada, que se transforma en materia o en despojo: toda esa naturaleza, que creada, ejerce su propia dinámica.

            En parámetros estéticos, hablamos de un lirismo, a caballo del aire, del informalismo y la abstracción; un lenguaje, por veces impresionista, otras conceptual, que el color orienta, en gamas sutilísimas, para mostrarnos la belleza, mas allá de la imagen, icono que concentra pensamiento y estética.

            Todo esto es una apreciación personal, de quien conoce la trayectoria de la pintora, con otras informaciones complementarias, lo que no quiere decir que sea la visión canónica, pues cada visitante debe hacer su lectura: ¡a quién le tire el color, bendito sea, que lo disfrute!; ¡a quién ese rejón ecológico, que lo transmita y lo madure!; ¡a quién las formas, que las guste!: a fin de cuentas, esa es la mayor virtud del arte, entre tantas, la de incitar y propiciar la lectura personal, cada espectador la suya, si fuera preciso.

            Es una obra, sí, que no pierde de vista, lo que hoy se hace, como hoy se hace, que esta en la onda; también, una obra pegada a la tierra en la que nace, con la epopeya del árbol, del gran árbol que se sirve de la tierra y la retiene, que crea el paisaje y nos da vida, que limpia el aire, para que los demás respiremos. Es una pintura relacionada con la fruta y las hortalizas, con las hojas del naranjo, con l’arròs amb bledes: una alianza de lo autóctono y la sutileza, de lo originario y lo original.

            María José Marco, L’Eliana (Valencia) 1966, licenciada en pintura, Facultad de S. Carlos-Universidad de Valencia, alterna el ejercicio de la pintura y la docencia; desde 1986 a hoy ha realizado numerosas colectivas y once individuales, en Valencia y París. Ha participado en certámenes y concursos y tienen obra en colecciones publicas autonómicas y privadas.

            En el catálogo de esta exposición, el Conseller de Cultura, E y D, de la Generalita Valenciana, Esteban González Pons, escribe: “El arte de María José Marco, en el contexto de la pintura contemporánea valenciana, viene a destacar la importancia de la naturaleza como fuente para la creación de un mundo en el que se entrelaza la realidad y lo onírico. Desde un estilo comprometido con una sensibilidad que asume la fuerza impresionista de la mirada, hay también en su obra la huella de una expresividad que inquiere en el diálogo de las formas y el color, a fin de descubrir nuevos sentidos significantes”.

            Centro Socio-Cultural L’Eliana, Plaza Jutge Miquel Comes s/n; L’Eliana. Hasta final de febrero.