Mª José Marco revisa el barroco en una muestra en el Palau

            La pintora reflexiona sobre movimiento y color en “Neobarroca”.

            El Palau de la Música de Valencia presenta en su sala de exposiciones, hasta el 13 de noviembre, Neobarroca, una muestra pictórica de María José Marco (L’Eliana 1966). “Se trata de una veintena de cuadros –explica la pintora- pertenecientes a las series realizadas en los dos últimos años. Suelo trabajar con series. Series cortas, entre tres y seis piezas, el mínimo necesario para establecer todas las posibilidades de la idea primaria”.

            Sobre las razones del título, dice que, “pese a encontrarnos en un lugar con tantas músicas, y a pesar también de que en mi estudio suele escucharse a Bach, Vivaldi y Handel, la verdad es que mi alusión es pictórica, estrictamente pictórica. Es una reinterpretación del arte barroco, una interpretación propia del siglo XXI, por lo que tiene, sobre todo, de dinámica de las formas y de especial atmósfera cromática”.

            Al oír el titulo de la muestra, quien no recuerda el libro La Era Neobarroca, editado a finales de los ochenta. Pero la pintura sale al paso de la evocación, confesando: “No he buscado mi relación con las premisas enunciadas por Omar Calabrese para definir una época. Evidentemente algo de ello podrá encontrarse en mi obra, en tanto que es producto de este capítulo de la historia”.

            La pintora continua inspirándose en los restos de los platos de las comidas para llevar a cabo su proceso pictórico. Algo que ya exhibe en sus muestras de principios de la presente década en la Edgar Neville de Alfafar, donde el profesor Juan Ángel Blasco Carrascosa ya define su trabajo como “una estética residual” y que la artista ha continuado desarrollando en años sucesivos, como puso de manifiesto en sus exposiciones del Colegio de España (París, 2002), Galería Punto (Valencia, 2003) y Centro Socio-Cultura (L’Eliana 2004).

            El hecho de haber abandonado el recurso de la electrografía –dice Marco- ha posibilitado potenciar los dos elementos plásticos que protagonizan mis cuadros: el movimiento y el color. Con tonos fríos o calientes, se puede conjugar una magnifica fuerza cromática”.

Levante-EMV, Valencia