María José Marco expone en la Galería Punto “Cinnabaris Recens”, obras de tenebrismo neobarroco en las que conviven imágenes de ajos y lechugas

            Después de un largo periodo de pintura realista, la obra de María José Marco, que ahora tiene su segunda exposición en Galería Punto, se ha hecho cada vez más abstracta. “Siempre parto de elementos figurativos, pero, como mi proceso de trabajo se basa en un diálogo respetuoso con los materiales, me encuentro con respuestas de acento plástico, más próximas a lo presentacional que a lo representacional. El juego de las superposiciones, tan presente en mi obra, no sólo se limita a la pintura propiamente dicha, sino también a la presencia de imágenes figurativas”, dice la artista.

            “Me gusta –añade- que aparezcan imágenes reconocibles. En esta exposición se aprecian lechugas y ajos, los cuales me interesa que se vean, ya no por sus formas, que también, sino por la fuerza de su cromatismo”.

            Esas imágenes reconocibles se identifican, de unos años a esta parte, con determinadas hortalizas, las cuales contribuyen al sello personal de su obra. “Ya llevo bastante tiempo inspirándome en restos de comidas y en las propias comidas. En la cocina tengo a mano mi cámara de fotos para, cuando me llama la atención algún plato, captar la imagen que posteriormente me sugerirá la pintura de algún cuadro”.

            Hace más de una década que María José Marco reconoció la presencia de cierta atmósfera barroca en su pintura. Ese barroquismo, a juzgar por lo que puede contemplarse en esta exposición, ha devenido en una suerte de tenebrismo o, al menos, eso nos ha parecido; opinión que le trasladamos y que ella justicia con estas palabras: “Me interesa cuanto se hizo en ese periodo, no sólo en pintura, también en música y literatura. Por otro lado, creo que el claroscuro juega un papel destacado para la consecución de la obra de arte. Aparte de la ambientación cromática, tan importante en mi pintura, el movimiento es otro de los aspectos barrocos que están en mis cuadros. Dado el momento en que nos hallamos, y como el arte no vive de espaldas a su tiempo, creo que mi pintura es un reflejo de la sociedad actual, con pocas luces y muchas sombras, algo podría recordad el tenebrismo”.

            Confiesa cómo ve, desde su perspectiva de pintora, la situación artística y parece tajante en su respuesta: “Ahora hemos iniciado un periodo en el que las nuevas tecnologías han comenzado a interesar a los creadores. Se ha comenzado a hacer algún trabajo interesante. Falta mucho camino, pero es evidente que el futuro está marcado por las nuevas tecnologías”.

El futuro de la pintura
            Sobre el papel que jugará la pintura, afirma que “creo que seguirá existiendo, siempre que haya artistas entusiasmados con el procedimiento y que hagan alguna aportación. La pintura formará parte de la oferta artística global. No obstante, pienso que el artista no debe permanecer indiferente ante las nuevas tecnologías, sino que debe conocerlas, aunque sólo sea para llegar a la conclusión de que no le sirven y no utilizarlas”.

            No obstante, puntualiza que “conozco las nuevas tecnologías e, incluso, estoy experimentando con ellas, aunque aún no me he decidido a presentarlas en público. Mientras tanto, sigo pintando. La pintura me llena, pertenece a la vida real; el arte digital es otro mundo, el de la vida virtual”.

R.P. Valencia