Mª José Marco se asoma al abismo

Tras varios años sin exponer – sus últimas muestras individuales fueron en el Palau de la Música, 2005, y en el Teatro Antonio Ferrandis, Paterna, 2006 -, María José Marco (L’Eliana, 1966) muestra su trabajo pictórico, “Cinnabaris Recens”. Lo hace en Punto, galería en la que ya expuso en 2003. Una digresión antes de centrarme en el hilo de la crítica. Por azares de la vida, María José Marco inauguró en Punto el 8 de septiembre y Marta Marco en Lamento también el 8 de septiembre. Dos pintoras valencianas de la misma generación, con el mismo apellido y nombre parecido, inaugurando el mismo día. Llamativa casualidad que tal vez esconda algún mensaje y que ha provocado alguna confusión periodística.

Uno debe atreverse a interpretar a su modo la obra de arte. Lo que cree ver ha de intentar expresarlo con lecturas personales, aunque patine un poco. La pintura, en especial la abstracta, lenguaje no racional que conecta por caminos inesperados con la subjetividad, incita al espectador a que se meta en camisas de once varas. En estos últimos trabajos María José Marco, la artista parece asomarse a los abismos. A las honduras psicológicas, me refiero. En los lienzos de color rojo veo un cráneo, una víscera, un pozo que guarda secretos. Lo innombrable. EL impacto visual es poderoso. A Dostoievski y Freud les habrían gustado estos cuadros más allá del bien y del mal.

Rafa Mari