María José Marco: “Paisaje ficción”

            Siempre contempló árboles a través de la ventana pero fue la vegetación silvestre y milagrosa, que crece en las grietas del asfalto, en los bordillos, en la oquedad de un muro, la que motivo la obra de una interesante exposición en la Casa Capellà Pallarés de Sagunto; hoy, antes de los dos años muestra su más reciente trabajo en “IberCaja”, presentada por el crítico Román de la Calle, que alaba el paisaje de ficción con una relevante noción de la forma, en la que se fundamente su poética.

-¿Mucho camino avanzado?

            -Muchas horas frente al lienzo, pintando, después de fotografiar y hasta diseñar con el ordenador, buscando la composición que pretendo.

            -¿Todas las técnicas?

            - En efecto; aprecio todas las técnicas, sin olvidar jamás el óleo.

            -¿Esa fidelidad a la naturaleza?

            -Me parece prodigiosa la estructura de una hoja, con agua, mezclada con tierra, en el aire. Las contemplo una y otra vez.

            Las pinturas de María José Marco poseen una atmósfera de tanto encanto, de tal delicadeza, que recuerdan antiguas ilustraciones orientales. Se lo digo y no se extraña.

            -Me lo han comentado; quizás se debe al motivo: las ramas, el tronco de un árbol, pero todo en el limite de la abstracción.

            -Y ahora, seriado.

            -Sí; la misma imagen pero bajo planteamientos distintos y con materiales diversos, también empleo la fibra de vidrio y el poliéster, que me permiten nueva riqueza de representación.

            -¿Cuál es el secreto del intimismo?

Es una mujer con gran encanto. Sonríe antes de responder; elige las palabras:

            -Sentirlo y poderlo expresar.

            -En la anterior exposición, la naturaleza vencía al asfalto, brotaba la vida, ¿cuál es la intención de estos cuadros?

            -En todos aparecen fragmentos de la naturaleza, pero maltratada. Es un llamamiento.

            A través de una especial belleza plástica; inconfundible.

 

Mª Ángeles Arazo.